Libro de Honor


Celebro como un hecho cultural de primer orden la creación de la Sociedad Picantera de Arequipa, que rinde homenaje a una institución de profundas raíces históricas y que ha sido el marco de la maravillosa cocina arequipeña, que ha enriquecido con tanta imaginación y destreza la gastronomía peruana. Me siento honradísimo de haber sido incorporado como socio honorario a esta institución a la que deseo larga vida y muchos éxitos.

Mario Vargas Llosa

Madrid, 4 de octubre de 2012


Bajo una ramada en el campo, o en una vieja casona, la picantería es un símbolo del mestizaje cultural, que hace de ella un lugar de encuentro inolvidable. En su mesa y en sus bancas encontramos amistad e ingenioso diálogo, con el intercambio de sabores y aromas y el frescor de la chicha. Allí nos invade la nostalgia al escuchar un yaraví o nos entretiene una partida de briscán en medio de la tertulia. Por la tarde, al terminar la jornada y finalizar las labores, la picantería recupera su esplendor. Vive allí el espíritu popular y democrático de Arequipa. Me honra y complace hondamente formar parte de una Sociedad que aspira a prolongar sus tradiciones.

Eusebio Quiroz Paz Soldán

Arequipa, 8 de octubre de 2012


Desde que me establecí en Arequipa en 1949, he frecuentado a lo largo de más de sesenta años sus picanterías, saboreando los magníficos potajes que ofrecen y compenetrándome con los afectos que prodigan. Las picanterías arequipeñas son auténticos centros de la tradición culinaria y de la cultura viva de las gentes trabajadoras y generosas de esta tierra. Me siento muy honrado y complacido de formar parte de la Sociedad Picantera de Arequipa y le deseo muchos éxitos en su noble propósito de proteger tan valioso patrimonio.

José Ruiz Rosas

Lima, 20 de octubre de 2012


Es con gratitud y entusiasmo que recibo la nominación de miembro de la Sociedad Picantera de Arequipa. No es fácil teorizar cómo el gozo de los actos simples, necesarísimos y cotidianos –beber, comer, dormir, amar- les dan a los hombres y a los pueblos fisonomía y prez inconfundibles. El caso de Arequipa es emblemático: no se acompañarían la rabieta y el orgullo campestre, el barroquismo y el cultivo oratorio, el fervor levantisco y el clamor libertario, sin el volcánico mandato del rocoto, del mismo modo que la condición mestiza de la tierra de Melgar ha logrado nobel combinatoria de usos, sabores, picores masticatorios tanto de la sierra como de la costa.

Vayan pues estas palabras emocionadas y hago votos porque las batallas que vendrán serán loas, estudios, tratados sobre la celebérrima sazón de la Blanca Ciudad, provincias, comarcas, valles, rincones donde el buen vivir se multiplica cada amanecer.

Raúl Vargas

Lima, 12 de marzo de 2013